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Homosexuales encarnan modelos masculinos en San Cristóbal de las Casas al no ser aceptados por su presencia femenina

Homosexuales encarnan modelos masculinos en San Cristóbal de las Casas al no ser aceptados por su presencia femenina
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Los homosexuales coincidieron en que, desde su perspectiva, son estigmatizados al definirlos como afeminados, chismosos, metiches y promiscuos, pecadores, perversos, enfermos, inestables y/o portadores de infecciones de transmisión sexual, principalmente el VIH.

Luis Enrique García Jiménez, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), Tania Cruz Salazar, investigadora de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y Liliana Bellato Gil, investigadora de Jumaltik Equidad Sur A.C., demostraron que entre homosexuales existe violencia de género por la reproducción de modelos masculinos heteronormados, en San Cristóbal de las Casas.

En su artículo “La violencia de género y el imaginario de la heteronormatividad entre hombres homosexuales viviendo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas”  plantearon una investigación realizada mediante observación directa y entrevistas semiestructuradas a trece varones homosexuales de diferentes etnias y culturas, con al menos 6 meses de residencia en dicha ciudad.

García, Cruz y Bellato destacaron que los modelos de masculinidad encontrados en los participantes del estudio, fueron tres: masculinidad machista, masculinidad hetero hegemónica y masculinidad gay.

El primero, agrupa a aquellos que se guían por el prototipo de “varón energético, dominante y valiente”, por sus rasgos corpulentos, fuerza física y capacidad para apropiarse de circunstancias y personas de una forma violenta, que los pone en ventaja sobre los otros.

Los investigadores e investigadora se refirieron al segundo como una masculinidad opuesta a lo femenino, “donde el pasivo decide/gana menos mientras el activo se impone/legitima más al creerse más heterosexual”.

Quien encarna este modelo simula conductas viriles que le hacen parecer más heterosexual para evitar caer en la violencia heteronormativa que se ejerce contra los “los afeminados”. Hacen uso de humor misógino, amenazas y ofensas homofóbicas contra los demás para legitimarse como masculino, pues estas son prácticas reconocidas como heterosexuales.

Al tercero, lo identificaron como un modelo que estereotipa y asigna roles al homosexual, se trata de un modelo que impone cómo debe comportarse y consumir un hombre por ser gay. HH11 (Hombre homosexual 11 – nombre bajo anonimato) dijo “es un círculo vicioso en donde nos bombardean sobre lo que nos debe gustar por ser gay y, al mismo tiempo, por ser hombre”.

García, Cruz y Bellato, obtuvieron una lista de “Identidades Homosexuales Subalternas (IHS)” de acuerdo a la observación y las entrevistas realizadas a los participantes, que describe las características de una persona homosexual local para pertenecer a una identidad u otra, misma que les concede un estatus, llámese de exclusión o de inclusión.

Estas identidades fueron: viejoto (adulto mayor, afeminado y de clase baja); mampo (afeminado, moreno y de clase baja); joto, loca, etc. (afeminado, joven y de clase baja); queer (mayor exposición corporal); chichifo (corporalización femenina); twik (corporalización femenina); homosexual (práctica homo erótico-afectiva, clase media); chacal/mayate (práctica homosexual intermitente/no asumida, clase baja; corporeidad masculina, moreno).

Oso, panda, nutria, chaser (corporalización masculina según la presencia de vellosidad y/o masa corporal/muscular); gay (blanco, rico y joven); sugar baby (joven mantenido por un hombre maduro); dady (hombre maduro) y sugar daddy (hombre maduro, de clase media o alta, experimentado, educado/culto).

Cada una de esas identidades representa un nivel de estatus entre los homosexuales entrevistados, HH8 afirmó que “el homosexual femenino es débil, frágil. Pasiva. Lo podemos violentar. Es un eje central de la violencia entre gays”.

HH12 dijo que “ser mampo es tener menos dinero, posibilidades y educación. Ser gay es más chido”, mientras que HH13 expresó que entre sugar babies y sugar daddies el nivel de relación tiene que ver con dinero y confianza, “es un acuerdo explícito”, a diferencia de los mayates y los chichifos porque con ellos es “más escondidito”.

Los investigadores e investigadora, concluyeron que San Cristóbal de las Casas es un lugar que “potencializa, replica y alienta” imaginarios sociales heteronormativos que no aceptan la presencia de femineidad en un varón, por ello, como mecanismos de defensa, las personas homosexuales, encarnan y representan modelos de masculinidad “para proyectar su deseo y agresión por lo femenino del mismo modo en que el mundo heterosexual coacciona la práctica de su homosexualidad”.

Fuente: Chiapas Paralelo

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