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¡Ladren, perras!

¡Ladren, perras!
Comunidad

Defiendo lo que soy (…) porque ser pobre y maricón es peor; hay que ser ácido para soportarlo, es darle un rodeo a los machitos de la esquina, escribió Pedro Lemebel en 1986 como una protesta en favor de las que entonces eran minorías, y este sábado salieron a las calles como un cuerpo único, empoderado y orgulloso.

Era sábado doce de junio en la capital nayarita. Las nubes, cargadas de agua, habían durado al menos dos días con la amenaza constante de lo que está a punto de suceder. El viento que bajaba del Sangangüey traía consigo la promesa de la lluvia y el encuentro puntual en el centro de Tepic; a la par, el glitter amenazaba con hacer lo propio

Cerca de las cuatro de la tarde, las personas se fueron arremolinando en el parque La Loma. A los pies de la hermana agua, otras hermanas se reunían para poner sombra en sus ojos y elevar las banderas del arcoíris. Al fondo, en un kiosko frente a la secundaria federal dos, un grupo de jóvenes había instalado ya, una mesa con pruebas rápidas para la detección del VIH (virus de inmunodeficiencia humana).

Carros, faldas, pelucas, sombras, maquillaje y tacones llenaron las zonas colindantes. Ya eran las cinco de la tarde y la otra lluvia, la del glitter, estaba a punto de inundar las calles del centro histórico de la capital

Históricamente, la celebración del pride, o el orgullo, lleva consigo una convocatoria mundial, en la que anualmente se reúnen hombres, mujeres y personas de género no binario, que integran la comunidad LGBTQ+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Queers y más) para manifestarse a favor de la tolerancia y la integración de todas las minorías. Este año en Tepic, el tema de la marcha giró en torno de los derechos de las personas trans, su visibilidad y inclusión en los ámbitos sociales, laborales y culturales.

Como si fuera un acontecimiento anunciado, el contingente que dio inicio a su recorrido en punto de las cinco y cuarto de la tarde, ya era esperado por la sociedad tepicense que, asomada desde balcones, en coches o en las esquinas, grababa con sus celulares al desfile del orgullo: este acontecimiento anual que demuestra la tolerancia a la diferencia

En los cruces de Insurgentes y Avenida México, las banderas se elevaron al cielo queriendo alcanzar las nubes cargadas de agua. En los automóviles, las bocinas tocaron las canciones más representativas del movimiento. Las divas, con producción, tacones, maquillaje y corona, iban arriba de carros alegóricos; mientras que otras más, recorrieron el trayecto que va de La Loma a la Catedral, en tacones, vestido y medias.

¡Hetero el que no salte! Gritaban mientras un arcoíris de tela era arrojado al cielo y sostenido por un grupo de jóvenes que hacía el ritual de la libertad. Eso: eran jóvenes quienes nutrieron el contingente de este año. En total, fueron cerca de mil personas que, con cubrebocas elaborados con los motivos del pride, asistieron para celebrarse a sí mismos

Defiendo lo que soy (…) porque ser pobre y maricón es peor; hay que ser ácido para soportarlo, es darle un rodeo a los machitos de la esquina, escribió Pedro Lemebel en 1986 como una protesta en favor de las que entonces eran minorías, y este sábado salieron a las calles como un cuerpo único, empoderado y orgulloso ¡Ladren, perras!

La cita con la otra lluvia también llegó. Frente a Palacio de Gobierno, Tláloc hizo de las suyas y dejó caer su cuerpo en el cuerpo de otros. El maquillaje corrió un poco y en un segundo, glitter y el agua se conformaron en un solo elemento que también manchó las calles de Tepic, a los pies de la catedral.

¿Cuántas personas trans conoces? ¿Cuántas tienen un trabajo formal? ¿Cuántas de ellas ejercen el oficio sexual? Dijo alguien al micrófono para leer el manifiesto de la marcha que fue interrumpido por un rayo y un trueno, que soltaron furiosamente el agua del cielo. Al mismo tiempo, Maricela vestida de rojo entonaba sus canciones más populares

El ánimo no fue suficiente, cuando los acordes de Enamorada y herida iban a la mitad, el agua venció la tolerancia de las personas que se arremolinaron en los portales del centro histórico, donde hasta Maricela tuvo que ir a resguardarse

Fue poco más de media hora la que tuvo que transcurrir para que el agua cediera. Luego de eso, el montón de personas volvió a su festejo, que concluyó con concursos, bailes, imitaciones y pasarelas. La fiesta de ese día apenas había comenzado.

Fuente: Meridiano.mx

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