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La “epidemia explosiva” de VIH en el país en el que no se habla de sexo

La “epidemia explosiva” de VIH en el país en el que no se habla de sexo
Internacional Noticias

El VIH crece un 174% en Filipinas, un país en el que sigue siendo un tabú comprar un condón. Se registran más de 40 nuevos casos diarios, el 84% en hombres homosexuales o bisexuales

“El VIH tardó tanto tiempo en llegar a Filipinas que llegamos a creernos inmunes”, dice medio en broma uno de los mayores especialistas en el virus en el país asiático, el doctor Edsel Salvaña. Los datos confirman que la invulnerabilidad fue una quimera: entre 2010 y 2017 la incidencia del VIH aumentó un 174% en este país y las muertes relacionadas con la enfermedad, un 299%. Más de 40 personas dan positivo en el test cada día. Los expertos lo califican de “epidemia explosiva”

El motivo de estos abultados porcentajes, explican los expertos consultados, es una mezcla de falta de educación sexual, escasez de medicinas y desarrollo de una variante ultrarresistente del virus. El doctor Salvaña dirige la investigación desde el Hospital General de Filipinas, en Manila, sobre esta variante. “En Europa y Estados Unidos se da el subtipo b mayoritariamente, eso representa el 12% de los casos en todo el mundo. Ese 12% recibe el 90% de la investigación a nivel global. Si no estudiamos aquí nuestro tipo, nadie lo hará”. Solo en enero, el Gobierno reportó 1.200 nuevos casos.

Lo más preocupante es que el 90% de las nuevas infecciones se han producido por transmisión sexual en un país en el que este tema es un tabú. La organización Love Yourself trata de eliminar este estigma desde sus clínicas/cafeterías. Son lugares con el aspecto de un coworking en el que puedes tomar algo y hacerte un test rápido para saber si tienes el virus, al mismo tiempo que recibes nociones básicas de educación sexual y puedes obtener preservativos gratis.

El doctor Salvaña en su laboratorio.

“En Filipinas no se habla de este tema, así que la gente descubre cosas practicando. Los profesores incluso se niegan a enseñar educación sexual en los colegios”, explica Danvic Rosadiño, director de un centro de Love Yourself en Manila. Filipinas es un país tan conservador que no permite ni el divorcio ni el aborto bajo pena de cárcel. El 85% de la población se considera católica y basta acercarse a cualquier iglesia el domingo para encontrarla hasta los topes. “El sexo aquí es un tema incómodo, esto es así. La Iglesia se opone al uso del condón, por eso no podemos tenerlos gratis, y no todo el mundo puede permitirse comprarlo. ¿Cómo vamos a evitar que se expanda el VIH si no hablamos de sexo?”, se pregunta Saldaña.

Una de las clínicas de Love Yourself. A la derecha, el café, a la izquierda, las consultas para tener más privacidad.

“Nosotros concienciamos sobre este asunto aquí, en los colegios y en las empresas. La gente tiene miedo, siguen pensando que tener sida es el fin del mundo, y por otro lado no saben cómo protegerse”, apunta. La organización tiene incluso un servicio premium: si alguien tiene un especial recelo por su privacidad, acuden ellos mismos a su casa a realizar la prueba: “Sobre todo, nos lo piden altos ejecutivos”.

El 84% de nuevos casos se registra en homosexuales, pero los datos pueden ser engañosos: “Los gais están más concienciados y por eso se hacen más pruebas. Así que tenemos una alta representación en las estadísticas de esta comunidad y muy poca, por ejemplo, de las mujeres”, detalla Salvaña.

En Filipinas no se habla de sexo, así que la gente descubre cosas practicando. Los profesores incluso se niegan a enseñar educación sexual en los colegios

Para el 5% que se ha contagiado por el uso de jeringuillas al consumir drogas, la situación no es mucho mejor. Desde que en 2016 el presidente Rodrigo Duterte accediera al cargo ha desarrollado una guerra sin cuartel a los narcotraficantes y consumidores que incluye ejecuciones sumarias en plena calle.

La tensa espera

John (nombre ficticio) espera en el hospital de Bacólod, en la isla de Negros en el sur del país, su turno para hacerse el test del VIH. “Desde hace un tiempo noto que he perdido peso, busqué por internet, vi que tenía la posibilidad de hacerme las pruebas aquí…”, acierta a decir tras una mascarilla. Trabaja en un restaurante de comida rápida, tiene 24 años y explica que ha tenido relaciones sexuales sin protección.

Carina Frayco coordina la oficina del hospital dedicada a luchar contra este virus. “Existen comités como este en todo el país dedicados a informar, realizar test, concienciar y acompañar a los pacientes”, apunta. Los enfermeros del servicio van más allá y acompañan al portador a hablar con su familia o sus parejas y fortalecer así la red de apoyo para asegurar que sigue el tratamiento. El apoyo con personal, dotación económica y material médico forma parte de la estrategia gubernamental para contener la emergencia. Duterte aprobó a finales del año pasado una ley para facilitar el acceso a los test de los más jóvenes y favorecer la gratuidad de los medicamentos. El Gobierno ha planteado una estrategia para un plazo de seis años.

El problema se agranda más y más por la inefectividad de los tratamientos. Por un lado, los antirretrovirales llegan solo al 36% de los afectados, pero lo peor es que los medicamentos disponibles en Filipinas no suelen ser efectivos contra el tipo de VIH que se ha desarrollado aquí. Muchos dejan de tomarlos y una gran mayoría no se realiza las pruebas de seguimiento cada tres meses, con lo cual es imposible determinar cómo está funcionando el tratamiento y poder corregirlo en caso de que sea necesario.

Los medicamentos que recomienda la OMS dejaron de usarse en Occidente en 2015. Tenemos disponible solo seis antirretrovirales y en Europa y Estados Unidos, 30. ¿Somos ciudadanos de segunda?

“El tipo de VIH que se da en Filipinas es más agresivo y resistente. Los medicamentos que recomienda la OMS dejaron de usarse en Occidente en 2015. Tenemos disponible solo seis antirretrovirales y en Europa y Estados Unidos, 30. ¿Somos ciudadanos de segunda? Yo digo no”. Salvaña ha obtenido 800.000 dólares (unos 713.500 euros) del Fondo Global para formar a médicos locales con equipos portátiles para extender al máximo las pruebas de seguimiento trimestrales, fundamentales para eliminar la transmisión del virus. “Si no hacemos este esfuerzo económico ahora, habrá que hacerlo aún mayor más adelante para diseñar medicamentos más caros”, indica.

El investigador Louie Mar A. Gangcuangco publicó en marzo de este año en The Lancet una lista de las acciones necesarias para frenar esta epidemia. Para el científico, es fundamental mejorar la preparación del personal sanitario: “Sigue existiendo mucho desconocimiento incluso entre los médicos y esto hace que los pacientes tengan vergüenza hasta de ir a hacerse las pruebas por si piensan de ellos que son sucios y promiscuos”. Gangcuangco se queja de que el currículum en Medicina no incluye estudios específicos sobre el virus y apunta a que las prácticas en clínicas de VIH deberían ser obligatorias.

Fuente: El País

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